4 de marzo de 2008
Santi Merino se estrena en una campaña electoral con una mochila cargada de afición a la política. Habla de un nuevo independentismo, menos apegado al pasado y más pendiente del mundo que le rodea, un nuevo tiempo para nuevos líderes
Es el debutante -que no recién llegado- en esto de la política o, mejor dicho, en la pugna electoral. Santi Merino, donostiarra de 42 años afincado desde hace más de una década en la Llanada alavesa hace de ello un valor, y cita la célebre canción de The Who, My Generation , para reivindicar el papel de una nueva generación de políticos.
Sus aficiones personales, sus inclinaciones artísticas, parecen inspirar su modo de entender la política. Muy interesado por el diseño gráfico, apasionado del pop art -en su currículum figura alguna escapada a Londres con el único fin de asistir a alguna exposición-, admirador de Andy Warhol y del northern soul, Merino traslada la modernidad al ámbito político y vende a quien le quiera escuchar un nuevo concepto de nacionalismo, menos pegado al mito y más pendiente de lo que está ocurriendo en Europa, con una referencia constante en Escocia para Eusko Alkartasuna.
Un independentismo "absolutamente amable, radicalmente pacífico" que mira "a la Euskal Hiria además de a la Euskal Herria ". "Los que defendemos el derecho a decidir tenemos que decir que cuando llegue ese momento, y algún día llegará, no va a pasar nada, volverá a salir el sol. Simplemente tendremos mucho más recursos y podremos gestionar mejor lo que nosotros generamos: independentismo vasco para vivir mejor, desde la modernidad y con la sonrisa en la boca".
Palabra y ejemplo, insiste el candidato, que efectivamente no pierde la sonrisa durante la conversación. Y Santi Merino responde como un resorte cuando se le pregunta en qué ejemplo se mira en estas elecciones, Begoña Lasagabaster. "Si se va a Madrid y se pregunta por los independentistas vascos, no hablan de Batasuna o de no sé quién: hablan de EA y de Begoña Lasagabaster, y lo hacen conociendo toda una trayectoria de saber lo que es defender a este país sin caer en políticas cortoplacistas, en pactos presupuestarios que no solucionan ningún problema de los graves que este país tiene y eso implica el ejemplo que nosotros vamos a seguir".
primera campaña
Sin miedo escénico
Merino aterriza en esta campaña electoral como un valor de futuro. A este campo base ha llegado tras una carrera profesional ligada al sector público, primero en la UPV, luego en el Consejo Superior de Cooperativas de Euskadi y finalmente en la Diputación de Álava. "A quien está sirviendo a los ciudadanos siempre le tienta la política". ¿Consejos de los veteranos? "Tampoco muchos, que me comporte como realmente soy".
Agitado el capote, la pregunta es obvia, cómo es Santi Merino. "Soy un donostiarra que vino a Álava hace 12 años, he vivido fundamentalmente en La Llanada pero conozco el territorio bastante bien. Me considero parte de esa nueva generación que accede a la política con ilusión y sobre todo con positivismo. Estoy convencido de que los problemas tienen solución, de que no podemos consentir que las generaciones futuras sigan con los problemas de falta de decisión de este país y de la pacificación".
Y metido en harina, dice que lleva bien la campaña. Se declara seguidor de la política vasca cuando estaba en el banquillo, así que el salto no ha sido abrupto, estando como ha estado siempre, además, próximo a la clase política. "Lo que más me ha sorprendido es que esta campaña es un poco distinta, no es tanto de calle, es muy mediática, donde los ritmos son rápidos, las respuestas tienen que ser inmediatas y los medios de comunicación son muy importantes. Me lo imaginaba, pero quizás no lo sentía tanto como lo he sentido ahora". Y el poco tiempo libre, lo dedica Merino a estar con su familia y escuchar música, "y pocas cosas más porque la campaña me absorbe de una forma espectacular". Salvo la falta de sueño, sus nuevas obligaciones las asume con tranquilidad: "Miedo escénico a la campaña, ni lo tenía antes, ni lo tengo ahora".
Ni atisbo de dudas y muchas ganas porque no se cansa de repetir que 2008 es fundamental: hay una consulta en el horizonte. "Si el Parlamento Vasco autoriza que este pueblo decida, somos conscientes de que va a haber una batería importantísima de acciones judiciales y gubernamentales para intentar impedirlo. Es el momento, no depedirle a la ciudadanía más de lo que ha dado, sino de que seamos nosotros los que demos la talla. Eso se va a producir en 2008 y, si no se produce, alguien tendrá que decir por qué. Nosotros tenemos claro que queremos consulta y que va a haber consulta".
Merino apunta más allá de los 15 minutos de gloria televisiva que proclamaba su admirado Warhol. "Creo que es tiempo de una nueva generación, es el tiempo de mi generación".
Fuente: Diario de Noticias